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Walter E Mehrer - Conservemos la calma en tiempos difíciles

Actualizado: 20 jul 2021

Walter Mehrer


Las responsabilidades laborales y familiares suponen una presión que si no se mantiene bajo control puede arrastrar hacia el desequilibrio y repercutir en el estado anímico y físico. La preocupación por la economía o la falta de tiempo para dedicarlo a uno mismo y a los seres queridos son quejas frecuentes.


Además, aunque fijándose bien se pueden descubrir constantemente razones para la alegría, las malas noticias van de boca en boca y a menudo minan la moral.

Pero se puede equilibrar toda esa carga buscando cada día momentos que ayuden a conectar con uno mismo.


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EL RITMO ES CLAVE: BUSCA LA ALTERNANCIA

Cada día de la vida es diferente, pero tiende a organizarse de manera que a la actividad le sigue el descanso.


La fisiología impone un periodo largo de vigilia seguido de otro de sueño con aproximadamente la mitad de duración. Además estamos «diseñados» para que el primero coincida con las horas de luz y el segundo con la noche.

Es sabido que si se lleva la contraria a este programa natural aumenta el riesgo de sufrir numerosos trastornos. Pero a lo largo del día existen otros ciclos de los que apenas somos conscientes.


Por ejemplo, el nivel de la energía va subiendo desde que nos despertamos hasta las 10 horas, momento en que alcanza su máximo y que dura hasta las 12 horas. Entonces se produce un descenso en la curva de rendimiento, se reduce la capacidad de concentración y los errores se hacen más frecuentes. Conviene, pues, realizar las actividades exigentes antes, y después aprovechar la «caída» para regalarse un instante de recuperación.


Estudios afirman que una pausa de 20 minutos en el momento adecuado aumenta la eficacia del sistema inmunitario: ayuda a sufrir menos resfriados, problemas gastrointestinales y enfermedades en general.


La tradicional siesta demuestra la sabiduría popular sobre la materia, pero cada día está peor visto echar una cabezada o siquiera sentarse unos minutos con los ojos cerrados. Recuperar este derecho para satisfacer la necesidad de descanso es de sentido común.



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